Amor y Dolor no pueden ir de la mano

Cuántas veces hemos escuchado eso de “para que una relación funcione hemos de luchar”… ¡Si hasta yo misma creo haberlo dicho alguna vez! También es posible que os suenen, hayáis escuchado o hayáis repetido alguna vez grandes clásicos como “amar de verdad es amar sin medida”, “me vuelvo loco de amor”, “me muero de amor” o “quien bien te quiere te hará llorar”.

 

Pero, ¿de qué estamos hablando?

 

En algún punto de la historia debemos haber perdido el norte y olvidado el verdadero significado de lo que quiere decir AMAR a otra persona. Si alguna vez creí en estas curiosas frases del refranero popular, desde luego, hoy ya no puedo ni creerlas, ni mucho menos defenderlas.

 

Así que, comparto con vosotros unas líneas en las que me gustaría enfocar, de alguna manera, lo que creo que significa amar.

¿Qué es el Amor?

En este punto creo importante que recordemos algo que parece tan obvio como el significado de la palabra AMOR. Dadas las circunstancias, es probable que no sea tan obvio como pensamos.

 

Dice el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (RAE) que el amor es un sentimiento hacia otra persona que nos atrae de forma natural y que nos alegra, nos da energías para comunicarnos, para convivir y crear cosas con nuestra unión. Añade además y entre muchas otras: el amor es blandura, ajuste, buen entendimiento, suavidad, objeto de cariño especial hacia alguien determinado y (esta me encanta) esmero con el que se trabaja una obra deleitándose en ella.

 

Estamos de acuerdo en que el amor es todo esto ¿cierto? Entonces, ¿Cómo algo que se define tan bonito y positivo puede relacionarse con palabras tan negativas como lucha, locura, sufrimiento, lágrimas y muerte? Creo que, definitivamente, algo estamos haciendo mal en el camino.

Si el Amor duele, no es Amor

Si el amor es ajuste, blandura, suavidad, buen entendimiento, alegría, felicidad, energía y esmero es absolutamente imposible que duela. Por tanto si el amor duele, será cualquier otra cosa pero, desde luego, no será amor.

 

Quizás sea el deseo de tener pareja, las prisas por encontrar a ese alguien especial, el anhelo de compartir el día a día con otra persona, la costumbre o el paso del tiempo lo que nos aboca a lanzarnos a cualquier vacío con los ojos cerrados, con el corazón plenamente abierto y con nuestra autoestima metida en los zapatos del otro.

 

Por tanto, me gustaría daros un pequeño gran consejo mis amores virtuales: no busquéis el amor fuera mientras no aprendáis a amaros profundamente a vosotros mismos.

 

No dejéis en manos de otra persona la responsabilidad de validar lo que sois o no sois, de decidir qué tenéis o de qué carecéis. Para amar de verdad y saludablemente empezar por dedicaros el tiempo necesario para saber quiénes sois, qué queréis, qué tenéis y qué os gustaría tener. A partir de ahora, amemos con los ojos abiertos que, desde luego, se ve mucho mejor.

 

El amor debería darse entre personas que, de antemano, se sientan completas y no sientan la necesidad de completarse por medio del otro. El amor debería darse entre personas que entiendan que amar no es sufrir porque, de otro modo, se van a normalizar comportamientos, actitudes y palabras que distan mucho de lo que significa amar y, por descontado, de poder disfrutar de una vida feliz. Deberíamos entender y aceptar además otra realidad, es probable, que el amor no sea eterno.

 

Si entendemos que el amor de verdad es bonito, constructivo y positivo… ¿Por qué cerrarnos a la idea de volvernos a enamorar? Ahora sabemos que quien bien te ama, sencillamente, te hace feliz.

 

Olaya Martínez

Psicóloga en Valencia

 

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