Embotamiento Psicológico: ya no puedo más

El que más y el que menos ha pasado en algún momento de su vida por una situación similar. Cuando se acumulan las exigencias, cuando nos colmamos de:  “debo de” o “tengo que”, “debería haber hecho”, “si hubiese dicho”, etc. Nuestra mente puede llegar a colapsarse y puede derivar en un profundo embotamiento psicológico, un gran agotamiento mental.

 

Y es que, poco a poco y sin apenas darnos cuenta, nos cargamos de demasiadas responsabilidades, llenamos nuestra vida de pensamientos distorsionados, creencias limitantes, angustias, deberes y más deberes, incesante trabajo, obligaciones, y un sinfín de cosas más que, a su vez, limitan también nuestros momentos de bienestar y tiempo de ocio de calidad.

Sentir que ya no puedes más

Supongo que todos habremos pasado por situaciones similares. El problema de todo esto es que cuando de verdad sientes que ya no puedes más, efectivamente, ya no puedes más.

 

Cuando nuestra mente se embota, se agota definitivamente, nuestro cuerpo reacciona en consonancia. Lo más normal que puede ocurrir cuando llegamos a nuestro límite es que nuestro cuerpo enferme al compás de nuestra mente y lo refleje con una gripe, insomnio, falta de hambre, con un dolor de estómago o con intensas migrañas, por poner algún ejemplo. El cuerpo hará lo necesario para que te pares, para que pises el freno y para obligarte, de alguna manera, a prestarte atención y cuidar de ti por un momento. Al igual que un bebé cuando llora, enfermarse es la única forma que tiene tu cuerpo de obligarte a parar.

 

Hemos de aprender a poner límites antes de llegar a extremos tan desagradables. Porque llegados a este punto, cualquier pequeño acontecimiento o situación cotidiana puede desencadenar una respuesta muy negativa.

 

Otro de los problemas de agotarse mental y psicológicamente es que también nuestras emociones se agotan y se embotan y empezamos a ver todo de color mucho más oscuro. Crece el desánimo, la tristeza, la melancolía y con todo ello, crece también la apatía y la negatividad. Nuestra sensibilidad se multiplica y parece que hasta la cosa más mínima nos cuesta mucho más. Es común sentir culpabilidad, la sensación de haber hecho las cosas mal o haber tomado decisiones equivocadas. En absoluto, este es el resultado de haberse sobre-exigido durante una larga temporada y es una oportunidad de oro para aprender a moderarse y llegar hasta donde uno pueda, de forma saludable y equilibrada. Una vez más, obsérvate y aprende de esta nueva experiencia.

Claves para combatir el Embotamiento Psicológico

Elígete siempre a ti: aprende a escuchar a tu cuerpo y a tu mente, atiende a tus necesidades y respétalas.

 

Poner límites: no hay que estar siempre para todos y para todo. Hay que aprender a decir no.

 

Optimismo: ante un mal día o una mala racha lo mejor es tener claro que es algo puntual, que pasará y que habrá sido una nueva oportunidad de aprender algo más sobre nosotros. La vida son ciclos y todos ellos nos aportan cosas positivas, aunque algunos sean más complicados de digerir que otros.

 

Organización: es imprescindible que te planifiques, no sólo tu día a día. Es fundamental que planifiques tu vida, que sepas hacia dónde vas, dónde quieres llegar y cuál es la mejor forma de hacerlo. Esa es la única manera de llegar a la meta sin perderse una y otra vez por el camino.

 

Ayuda: pide ayuda si es necesario. Es algo que suele costarnos más pero resulta muy beneficioso. Si sientes que no llegas a todo, pide ayuda.

 

Olaya Martínez

Psicóloga en Valencia

 

Escribir comentario

Comentarios: 2
  • #1

    Paqui (viernes, 01 diciembre 2017 20:09)

    Me ha encantado , gracias

  • #2

    Olaya Psicología (lunes, 04 diciembre 2017 09:46)

    Buenos días Paqui. Me alegra muchísimo que te haya gustado. Es un placer saber que llegas a la gente y que el trabajo que realizas tiene sus frutos.
    ¡Un abrazo y gracias a ti por seguirme!


Formación:

 

Nº de Colegiada CV-13970