Gratitud para una buena vida

"Tu mente es una herramienta que puedes optar por utilizar de la forma que quieras"

"Cuanto más agradecido estoy por la riqueza y abundancia en mi vida, más razones tengo para estarlo"

- Louise Hay

 

 

He querido destacar estas dos afirmaciones de la autora porque van muy en la línea con mi forma de ver la vida, al ser humano y a su capacidad infinita.

Esta semana ha sido una semana de grandes reflexiones con respecto a la gratitud y la importancia del enfoque de nuestros pensamientos para alcanzar aquello que nos proponemos y ello me ha servido de fuente de inspiración para lanzarme a escribir en este blog de nuevo, que ya hacía demasiado tiempo que lo tenía "PAUSADO".

 

Aprovecharé para justificarme. La abundancia de cosas bonitas hace que haya que priorizar. Pero hoy, estoy de nuevo por aquí.

¡Tengo derecho a quejarme!

Esta fue una de las frases célebres que inspiraron una de las sesiones más bonitas de esta semana.- Claro que sí, cariño... fue mi frase de respuesta. Aunque no se quedó ahí.

Por supuesto que tenemos derecho a quejarnos, por supuesto que está bien hacerlo de vez en cuando. ¿Por qué no? Todo está bien en su cierta medida. Ahora... dime cuánto te quejas y te diré cuántos motivos tienes para hacerlo.

El problema fundamental que le veo a la queja es que, lejos de servirnos de consuelo y renovación, aún nos desgasta más. Nos desploma la energía vital. Nos convierte en víctimas pasivas de una situación que nos desborda. 

Así que... ¡Claro que puedes hacerlo! Pero con conciencia y sabiendo que tras la queja no hay mejoría.

 

Y otra cosa bonita que tiene la queja es que no solo te desgasta a ti que te quejas, sino también a quien te escucha quejarte. Y ¡cuidado! Los amigos están para eso, pero si eres de los que se queja habitualmente, no te extrañes si misteriosamente los amigos empiezan a "desaparecer en extrañas circunstancias".

Compensando con gratitud

Ejercicio del día: ¿cuánto te has quejado hoy?

Sé honest@ e intenta practicar el equilibrio, al menos, entre la queja y la gratitud. Si vas a contar algo "malo", vete pensando qué cosa bonita viene después.

¿Para qué? Primero para ser just@ con tú realidad. No es posible que todo lo que te pasa a lo largo de un día sea malo. Ni es posible que todos los días te sucedan cosas malas. Así que, súbele el volumen a lo bueno, a lo que sí, a lo que suma. Y así, le estarás subiendo el volumen a tu energía, a tu buen rollo, a tu luz. Y ya de paso, serás más visible y atractiv@ para el resto, que tampoco viene mal.

Créeme, funciona.

 

En esta línea os contaré lo bonito que es poder comprobar esto cuando te encuentras en el lado de quien escucha las quejas.

Otra de mis pacientes me comentaba el otro día que había podido comprobar esto mismo con una amiga que estaba pasando una mala racha en UN ámbito de su vida (que no en todos) y que ahora todas las conversaciones versaban sobre ello. Sobre todo lo malo, todo lo gris, lo injusto, lo triste,... Y me decía: Olaya... ahora sé lo que se siente cuando desde enfrente no se es capaz de decir ni una cosa positiva en toda la conversación... ¡Y me ha venido genial! Para poder aplicármelo a mí misma. Porque me doy cuenta que yo también lo hago.

 

El espejo de los demás puede ser maravilloso para aplicar cambios a positivo en nosotros mismos. 

 

Todo movimiento que hagas es, en primera instancia, para ti. Y este también lo es. La gratitud es de estos movimientos que te recargan la pila, que te ayudan a poner delante todas las bendiciones que te rodean, a darle fuerza a todo aquello que sí tienes, que sí te gusta, que sí te hace feliz, que sí te suma. Finalmente la gratitud, te ayuda a percibir una vida mejor. 

Al lado de la gente alegra, todo el mundo quiere estar y el primero o la primera, tú. Estoy segura. ¡Sé de esa gente! Por tu propio bienestar

 

 

Olaya psicología

Psicóloga en Valencia

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Nº de Colegiada CV-13970